viernes, 25 de junio de 2010

puesta a punto

Las dificultades son para la gran mayoría de la gente pensadas como obstáculos de algo que no se puede, y otros lo piensan como un desafío, claro que dentro de ésta última categoría entran los más osados. Sin pretender ser un "tigre" en la vida, me inclino más por la segunda pero en mi retorcida mente este tipo de dificultades son como el combustible de vida que necesito para seguir. Me he dado cuenta que pensar en ella, soñarla, esperar ese único momento del día en que aparece sólo dos minutos para buscar algo de la heladera y se va a trabajar, son un motivo para seguir viviendo, así de simple.
También cabe pensar que al funcionar así, esté buscando constantemente motivos para vivir, y así es, no voy a hacer una reflexión de esto tampoco.
El asunto es que conozco una mina con la cual tengo que hacer mucho esfuerzo cuando la enfrento cara a cara para hablarle normalmente, como si nada pasara, como si sólo hubiese "buena onda" de mi parte, tengo que concentrarme mucho para verla y no quedarme boquiabierto, y aunque sea una metáfora trillada, para no derretirme como un flan.
Hasta ahí todo bien, pero el asunto es que estoy de novio hace dos años, con idas y vuletas, como todas las parejas y todos los amores. Con mi novia hubo dos o tres momentos en que estuve a punto de largar todo a la mierda, pero ella también es muy dulce y muy buena, pero hay una clara diferencia de muchas cosas.
Ya perdido en el relato, dejo por acá y sigo pensando en ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario